Archivos mensuales: julio 2011

Los riesgos de la “comida chatarra”

La comida basura o comida chatarra contiene, por lo general, altos niveles de grasas, sal, condimentos o azúcares que, al estimular el apetito y la sed fomentan un gran interés comercial para los establecimientos que proporcionan ese tipo de alimentos comida. Este tipo de comida también es rica en numerosos aditivos alimentarios, como el glutamato monosódico (potenciador del sabor) o la tartracina (colorante alimentario).

Potencialmente todos los alimentos son perjudiciales para la salud si se abusa de su consumo, pero los que se consideran comida basura lo hacen en mayor medida por necesitarse menores cantidades para producir efectos adversos, o por consumirse en mayores cantidades dada su facilidad de consumo (comida rápida) o el prestigio social de su consumo (ligado a formas de ocio juvenil).

También puede ocurrir que determinados grupos de población, o los que padecen determinadas enfermedades previas, sean más sensibles a sus efectos. Suele relacionarse el consumo de comida basura con la obesidad, las enfermedades del corazón, la diabetes del tipo II, las caries y la celulitis.

La comida chatarra le brinda al consumidor grasas, colesterol, azúcares y sal, mientras una verdadera comida debe proveer fibras, proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales necesarios para el rendimiento del cuerpo.

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Nutrición Natural, alimentación sana y nutritiva

El Ser Humano depende del medio externo para vivir, de ahí toma los alimentos, los nutrientes, el agua, el calor, el aire. Si la calidad de estos elementos es buena, buena será también la calidad de nuestra salud y del modo de vida que tengamos.

Desde los últimos años, debido a la “modernización” de la agricultura y a la masiva elaboración de productos procesados, nuestra alimentación se ha ido alejando cada vez más de una cocina tradicional y natural.

La alimentación que tradicionalmente han consumido nuestros antepasados durante miles de años, estaba basada en: cereales integrales, leguminosas, verduras y frutas locales y de la estación, semillas, frutos secos, con una pequeña cantidad de productos de origen animal, algas y condimentos naturales. Alimentos todos ellos de gran energía y fuerza vital, aportando la misma energía y fuerza vital al ser humano cuando los consume de esta forma completa.

Cuando consumimos los alimentos de forma “fragmentada”, con sus componentes separados y divididos, es decir “refinados”, como por ejemplo la harina, el arroz, el azúcar blanco, los zumos, la leche descremada, el café descafeinado, la carne etc. , todos estos “alimentos” han sido separados de otras partes de su planta original el salvado ,el germen, el agua, la pulpa, etc. también se fragmenta su energía a la vez que se reducen enormemente muchos nutrientes o se pierden, haciendo de esta sustancia un elemento “desvitalizado, sin energía, desequilibrada. Y la naturaleza, nuestra naturaleza detesta el desequilibrio.

Si comemos alimentos “desintegrados, desequilibrados” estaremos en desequilibrio. Si comemos alimentos “Equilibrados”, aportamos a nuestra vida la base para la armonía y el equilibrio en el cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu.

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Los beneficios de la comida orgánica

La comida orgánica ha estado de moda desde principios del 2000, pero más que una tendencia es un tipo de comida recomendable, ya que protege la salud de sus consumidores al no utilizar químicos que puedan alterar los alimentos.

Algo que debemos de tomar en cuenta que la certificación de los alimentos es una garantía de que lo consumiremos ha sido cultivado y manejado de acuerdo a estrictos procedimientos sin insumos tóxicos, así que cuando veas un producto que ha sido certificado como orgánico por QAI (Quality Assurance International, por sus siglas en inglés) puedes estar seguro de que el producto, sus ingredientes y el fabricante han pasado por una investigación a fondo.
El considerar consumir alimentos orgánicos, no significa que tendrán algún sabor extraño o la falta del mismo, sino al contrario. Un producto de esta naturaleza, como frutas o verduras, resultan ser más dulces y jugosas, así como con un sabor más concentrado.
Debemos de recordar que muchas veces los pesticidas utilizados en los cultivos pueden desarrollar enfermedades, ya que varias investigaciones ligan aestos productos químicos con el cáncer y otros padecimientos, por lo que se considera que el 60% de todos los herbicidas, el 90% de todos los fungicidas (para matar el moho), y el 30% de todos los insecticidas (para matar insectos) son precursores de varios padecimientos.

Factores de sobrepeso: las papitas fritas a la cabeza

Cuando nos referimos a los alimentos que ayudan a obtener sobrepeso, en primera fila se encuentran las gaseosas, golosinas, helados y las tan anheladas papas fritas, que no se pueden comer de a una, sino la totalidad del paquete.

En efecto, en estudios realizados, las papas fritas fueron el mayor culpable de los aumentos. Cada dosis diaria de 28 gramos (unas 15 papas fritas y 160 calorías) lleva a un repunte de 0,77 kilos en un lapso de cuatro años. Eso es en comparación con golosinas y postres, que añadieron 0,19 kilos (0,41 libras).

En el caso de otros tipos de papas que no son precisamente papas fritas de paquete, el aumento fue de 0,58 kilos (1,28 libras). En ese grupo, las papas a la francesa fueron peores para la cintura que las papas hervidas, horneadas o en puré. Esto se debe a que una porción de papas a la francesa grande contiene entre 500 y 600 calorías, mientras que una porción de papa horneada contiene 280 calorías.

En cuanto a las bebidas gaseosas agregan medio kilo cada cuatro años. Comer más frutas y verduras y otros alimentos sin procesar llevaron a un menor aumento de peso, probablemente debido a que son ricos en fibra y hacen que la gente se sienta más llena.

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